“Liberándome de mis ataduras”

¿Guardas algún secreto?
¿Aquello que no puedes decir te atormenta?
¿Sientes que lo que no dices te angustia?
¿Sientes que lo que guardas es un gran peso para ti o te avergüenza?

Desde el momento del nacimiento, nuestra mente, cuerpo y espíritu están expuestos a un incesante flujo de información y sensaciones que nos proporciona el mundo exterior, que por medios de nuestro cinco sentidos somos capaces de interpretarlo. Cada ser va creciendo experimentando sucesos, (agradables, desagradables, bonitos, traumáticos, etc.) donde van quedando impresiones grabadas en nuestro ser, las que por ciertos mecanismos podemos sentir por medio de nuestro cuerpo: las emociones.
Cada vez que se recibe un impacto emocional, ya sea por haber vivido algún suceso desagradable o una situación traumática en la niñez o en el transcurso de la vida, de no ser procesado de una manera saludable, permanece oculto en el inconsciente, proyectándose de manera consciente o inconsciente en la vida diaria. Provocando malestares, enfermedades o dolencias crónicas, en efecto las emociones que no se expresan ocupan un espacio físico en el cuerpo, también puede proyectarse afectando los vínculos afectivos, y en el ambiente laboral.

La educación ha enseñado que hay “malas” y ” buenas” emociones y crecimos aprendiendo a reprimirlas por no ser aceptadas por el entorno.

Mediante un lenguaje corporal (no verbal), ciertos ejercicios y técnicas adecuadas te invitamos a compartir de un espacio libre de juicios y criticas, un ambiente donde encontraras el amor y el respeto, para abrir ventana en el muro que contiene todas las emociones y secretos que se ocultan en los lugares mas íntimos, para que puedas manifestar aquello que no puedes, no quieres, o te avergüenza expresar y así poder alivianar tu alma, liberarte de ataduras que condicionan tu vida, brindándole paz a tu ser, recibiendo amor, contención y respeto. Pudiendo obtener mediante este proceso herramientas practicas para tu vida cotidiana.

Vibrama